
¡Hola! Sé que estoy bastante (demasiado) atrasada con los posteos, pero este último año fue un poco caótico. Estuve buscando trabajo sin mucho éxito… hasta ahora. Por suerte, todo se acomodó —aunque en otro país— (ya les voy a contar más pronto). Pero antes de cambiar el destino de mis anécdotas y el estilo del blog, quería compartirles mis últimas escapadas.
Así que… bienvenidos a otro diario de viaje de enmodoavion. A finales de mayo del 2025 (si, si, más de un año atrás, sepan disculpar) hicimos una escapada a Sorrento, que teníamos planeada desde febrero y, si bien fue un viaje corto, fue increíble y con muchas primeras veces para mí.
Primera vez en Sorrento, primera vez en un glamping, primera vez andando en moto, primera vez viajando en bus acá en Italia. Creo que si me esfuerzo, tal vez pueda encontrar alguna primera vez más, pero vamos a dejarla ahí para no aburrir tampoco.
No sé si alguna vez estuvieron o escucharon de Sorrento, pero por las dudas arranquemos como siempre con un poco de contexto:
Sorrento es una ciudad ubicada en la región de Campania, sobre un acantilado que da al mar Tirreno. Si bien pertenece a la provincia de Nápoles, está muy cerca de otras ciudades emblemáticas de la costa italiana, como Positano, Amalfi y la isla de Capri, por lo que suele formar parte del clásico recorrido por la Costa Amalfitana (aunque técnicamente Sorrento no forma parte de esta y sería la Península Sorrentina).
La mejor forma para llegar desde Nápoles es tomando el tren o en auto. Nosotros, además, tuvimos que tomar un micro de Roma hasta Nápoles primero, ya que vivimos ahí. Fueron varias horas de viaje, pero debo admitir que no se hizo tan largo y, para cuando llegamos, todavía nos quedaba algo de energía para ir caminando y arrastrando la valija hasta el camping.
Nos quedamos en una “tienda” tipo glamping, que, si bien parecía una carpa más estructurada, tenía también aire acondicionado y un frigobar, lo cual nos vino muy bien para poder cenar tranquilos en el camping, sin tener que vaciar la billetera en algún restaurante. Aclaremos que, si bien me divierte la idea del camping y no me molesta compartir baño, dormir en carpa no es precisamente mi plan ideal. Por eso siempre había tenido ganas de probar algo un poco más glam.


El lugar se llama Villaggio Campeggio Santa Fortunata, y si están por ahí, en verdad lo recomiendo porque no solo tienen lugares para que armes tu propia carpa o estaciones tu camper, sino que tienen diversas opciones de alojamiento en tiendas y bungalows, y hasta como cabañitas, todo con una vista impresionante a la ciudad y el mar. Realmente un hermoso lugar para quedarse. Ahora sí, dicho esto, retomemos.
El primer día llegamos a la tarde, un poco cansados después de tantas horas de viaje y la caminata, y nos quedamos paseando y relajando un poco en el camping hasta la tardecita, cuando nos fuimos al centro de la ciudad a pasear.
Me quedo corta si digo que nos pareció hermosa. Calles empedradas, llenas de negocios, árboles de limones gigantes por todos lados, balcones llenos de flores, los distintos puntos panorámicos de la ciudad con vistas al océano, a la costa del otro lado y al atardecer. Parecía sacado de una película.



Tras este hermoso recibimiento de la ciudad, con un atardecer increíble y una de las focaccias más ricas que había comido hasta entonces, nos volvimos a descansar, ya que el siguiente día teníamos una jornada intensa: íbamos a visitar Positano y Amalfi. Mi siguiente post va a ser sobre estas ciudades porque creo que lo amerita.
El tercer día de nuestro viaje era domingo, primer domingo del mes. ¿Y saben qué sucede el primer domingo de cada mes? (Además de hacer el ritual de la abundancia con agua y sal, chicos, eh). ¡Los museos son gratuitos!
Así que, como teníamos planeado, nos levantamos temprano y nos fuimos a Pompeya. Acá creo que voy a tener que contextualizar un poco, aunque ya les hablé de este lugar en mi posteo de Nápoles, así que, si todavía no lo leyeron, vayan a chusmearlo.
Pompeya es una ciudad que quedó petrificada en el tiempo en el año 79 d. C., cuando el volcán Vesubio entró en erupción y cubrió de ceniza volcánica y piedra pómez a toda la población. En mi imaginario, la ciudad iba a estar tal cual armada pero cubierta de una capa como de piedra negra. ¿En la realidad? Son ruinas de una ciudad atrapada en el tiempo. Hay que tener en cuenta que esto pasó hace casi dos mil años, por lo que el paso del tiempo hizo lo suyo y la ciudad quedó como la podemos ver hoy.
Si tengo que recomendarles una cosa que vale la pena hacer con un tour, es esta. Siento que recorrerla por tu cuenta, como hicimos nosotros, te deja agotado y con la sensación de que no llegás a apreciar todo lo que el lugar tiene para mostrar. Es un lugar enorme, con infinidad de secciones para recorrer, hay distintos tipos de estructuras y algunas son increíblemente parecidas, por lo que es un poco difícil ubicarse con el mapa e identificar todo. Por eso recomiendo seriamente ir con un guía y así poder organizarse mejor.
Una vez terminada la visita, estábamos un poco insolados y bastante cansados, por lo que decidimos volver a la carpa y descansar un poco para después poder ir al siguiente punto turístico en nuestra lista: Bagni della Regina Giovanna. Si les tengo que nombrar un lugar que me fascinó de forma increíble en este viaje, fue este. Una pileta natural, escondida entre acantilados, formada por una ensenada que se conecta con el mar a través de un arco de piedra. Es mágico. El agua es turquesa y cristalina, está rodeada de piedras cubiertas de vegetación y todo esto termina construyendo un ambiente bastante místico.


Además de ser un lugar hermoso y de ensueño, cuando estaba escribiendo el posteo descubrí el mito de por qué lleva este nombre, y me pareció muy interesante como para contarles: aparentemente, en el siglo XV la reina de Nápoles, Giovanna II de Anjou, solía ir a ese lugar para encontrarse con sus amantes. Se dice que llegaba en barco desde Nápoles y se refugiaba ahí con total libertad para hacer de las suyas. Aunque esto no fue confirmado por los historiadores, es un chisme entretenido.
Más tarde, después de pasar una tarde hermosa en este lugar, disfrutando del fresco del agua y relajarnos después de varias horas de caminata al rayo del sol, volvimos a comer algo y seguir descansando, ya que nuestro cuarto día de vacaciones iba a ser el más lindo (y, para mí, uno de los mejores días de mis vacaciones en general hasta ahora).
Cuando amanecimos, ya estábamos más frescos y listos para una nueva aventura, y nos fuimos caminando al centro de la ciudad para buscar la moto que habíamos alquilado. Voy a confesar que yo estaba un poco nerviosa, porque nunca jamás de los jamases me había subido a una moto antes. Pero, por suerte, contaba con mi chofer personal, que hizo que la experiencia fuera increíble y para nada temible (muchas gracias, amor).
Dedicamos todo el día a pasear en moto por los caminos de la península sorrentina, visitando lugares como Massa Lubrense, Nerano y Sant’Anna. Lugares de ensueño que tienden a ser más visitados por el turismo local y, por lo tanto, son más tranquilos. Subimos por la montaña y pudimos encontrarnos con vistas increíbles del mar y la isla de Capri, para terminar descansando en playas escondidas y tranquilas, sin aglomeramiento de gente.



Para terminar nuestro viaje, esa noche salimos a cenar para celebrar esta increíble escapada que habíamos tenido y el cumple de 30 de Lu. Y así dimos por finalizadas nuestras vacaciones.
Encarar la vuelta a casa fue un poco triste, pero, pese a las ocho horas de viaje entre bus, metro y colectivo, el tiempo pasó rápido y, para cuando nos dimos cuenta, ya estábamos de nuevo en casa, aprovechando nuestro balcón y tomándonos unos mates.
Además de haber disfrutado de toda la experiencia, también estoy contenta de que pude tachar un destino más de mi lista de lugares que me gustaría recorrer, y, obviamente, de poder haberlo compartido con quien lo hice.
Mi idea era publicar esta entrada antes y hacerles adivinar el que fue nuestro siguiente destino de vacaciones, pero ya pasó un tiempito 😅. Así que simplemente les cuento que nos volveremos a leer pronto, hablando de la Costa Amalfitana y de nuestras vacaciones por Suiza.
¿Ustedes conocen alguna de las ciudades de las que hablamos? ¿Les gustaría visitarlas? Espero que les haya gustado este nuevo diario de viaje. ¡Les prometo que nos leemos pronto!
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